¿Por qué mi conexión a Internet es tan lenta?

Independientemente de la velocidad de la conexión a Internet, hay veces que todo va excesivamente lento. Este artículo te ayudará a determinar qué tipo de cosas puede ir mal, a saber qué puedes hacer para solucionarlo y a sacar el máximo provecho de tu conexión a Internet.

Windows dispone de un solucionador de problemas integrado que puede detectar y corregir algunos problemas comunes de conexión.

Abre el solucionador de problemas de conexión a Internet. Para ello, haz clic en el botón Inicio 

Imagen del botón Inicio
y haz clic en Panel de control. En el cuadro de búsqueda, escribe solucionador de problemas y después haz clic en Solución de problemas. En Redes e Internet, haz clic en Conectarse a Internet.

El tipo de conexión que tengas marca la diferencia

El tipo de conexión a Internet que utilices es el factor más importante para determinar la velocidad de conexión. Las tres formas más habituales de conectarse a Internet desde casa son mediante acceso telefónico, línea ADSL o cable. Si tienes que elegir una conexión, el cable suele ser lo más rápido. Con todo, el cable y la ADSL son conexiones más rápidas que el acceso telefónico.

Muchos proveedores de Internet también ofrecen servicios de fibra óptica (FiOS), que se conectan a Internet usando luz sobre una red óptica. En casa, la conexión del equipo sigue siendo a través de cables de cobre. La ventaja de FiOS es que puede proporcionar velocidades más altas que las conexiones tradicionales de cable de cobre, como la ADSL o el cable. Algunos proveedores de Internet ofrecen varias opciones, según la zona en la que vivas. Cuanto más poblada esté una zona, más posibilidades hay de que la conexión FiOS esté disponible. Pregunta a la compañía telefónica o al proveedor de Internet para obtener más información. 

Si utilizas una conexión de acceso telefónico, hay un par de cosas que puedes hacer para optimizar la velocidad de Internet. En primer lugar, usa el módem más rápido que puedas. Los módems más rápidos del mercado envían y reciben información a una velocidad de 56 kilobits por segundo (Kbps). La mayor parte del tiempo, no conseguirás llegar a la velocidad 56 Kbps. Sin embargo, si la línea de teléfonos es buena, podrás llegar al menos a 45 o 50 Kbps.

En segundo lugar, comprueba que la línea telefónica está en buen estado. Si los cables telefónicos de tu hogar o empresa son viejos o están deteriorados, la señal podría ser de mala calidad o podría haber interferencias con otras líneas telefónicas. Estos problemas ralentizarán la conexión a Internet, ya que el módem tendrá que enviar la misma información una y otra vez hasta que se transmita sin interrupciones. Comprueba que los cables de la línea telefónica no están dañados, deshilachados o enrollados alrededor de otros cables de teléfono. Si notas ruidos entrecortados en el teléfono, sería conveniente que te pusieras en contacto con el proveedor de telefonía para que compruebe las líneas del interior y exterior de la casa y se aseguren de que están en buenas condiciones.

Sugerencias para usuarios de redes inalámbricas

Cuando te conectas a una red inalámbrica (Wi-Fi), la ubicación del equipo o el uso de otros dispositivos inalámbricos en la misma zona pueden afectar a la velocidad de conexión a Internet. Las redes inalámbricas utilizan frecuencias similares a las de otros dispositivos, como los hornos microondas o los teléfonos inalámbricos. Si utilizas un teléfono inalámbrico de 2,4 gigahercios (GHz) junto a un portátil inalámbrico de 2,4 GHz, puede haber interferencias o la conexión de red inalámbrica se puede bloquear por completo. Si quieres llamar por teléfono mientras navegas por la Web, utiliza un teléfono de cable o un teléfono inalámbrico que funcione a una frecuencia diferente a la de la red inalámbrica.

La proximidad del punto de acceso inalámbrico o enrutador, así como otros obstáculos físicos, pueden afectar a la calidad de la conexión a Internet. Para mejorar la velocidad de conexión, acércate al punto de acceso y asegúrate de que no hay obstáculos físicos entre el punto de acceso y el equipo. 

Problemas informáticos: spyware, virus y otros programas

El estado del equipo puede afectar a la conexión a Internet. Sin duda, el spyware y los virus pueden causar problemas. Sin embargo, la velocidad de conexión a Internet también puede verse afectada por ciertos programas complementarios, el espacio y el estado del disco duro, la cantidad de memoria del equipo y los programas que se estén ejecutando.

Dos de las causas más frecuentes del mal rendimiento de Internet son los virus y el spyware. El spyware puede ralentizar el sistema, ya que puede interferir con el navegador y monopolizar la conexión a Internet. El spyware controla el uso que haces de Internet y las pulsaciones de las teclas, lo que supone un retraso. El problema se acentúa cuando hay varios programas de spyware ejecutándose al mismo tiempo. Si el problema llega a ser muy grave, la conectividad se puede perder por completo. Para que Internet funcione correctamente, conviene ejecutar con regularidad un programa antispyware que limpie las infecciones.

Los virus informáticos también pueden provocar un rendimiento deficiente en Internet. Cuando un virus infecta un equipo, instala un código que intenta propagarse por sí solo, normalmente enviando copias del propio virus a través de correo electrónico. Algunos virus pueden multiplicarse a la velocidad de cientos de mensajes de correo electrónico por minuto, lo que deja poca potencia y poco ancho de banda en la conexión a Internet para hacer nada más. A menudo, los virus no dejan ninguna evidencia que indiquen su presencia, por lo que es preferible ejecutar un software antivirus en todo momento.

Los complementos del navegador también causan problemas en el rendimiento. Los complementos del navegador son programas (por ejemplo, complementos multimedia, barras de búsqueda u otros programas) que normalmente aparecen en la barra de herramientas del navegador. Muchos complementos del navegador pueden mejorar la experiencia de búsqueda y permiten visualizar documentos multimedia o especializados. Sin embargo, otros pueden ralentizar la conexión a Internet. Si sospechas que los complementos están afectando al rendimiento, prueba a iniciar Internet Explorer con los complementos deshabilitados. Los complementos solo se deshabilitarán durante la sesión, pero si descubres que la velocidad mejora, puedes usar el Administrador de complementos para desactivarlos permanentemente. Para acceder al Administrador de complementos de Internet Explorer, haz clic en el botón Herramientas y en Administrar complementos.

Al igual que los demás programas del equipo, Internet Explorer requiere una determinada cantidad de potencia, memoria y espacio en disco para que funcione de forma eficaz. Todas las páginas web que visitas se descargan primero en la memoria y después se guardan en archivos de disco temporales. Si ejecutas otro programa que utilice mucha memoria y capacidad de procesador, este programa puede competir con Internet Explorer y producir retrasos. Si notas que la conexión a Internet va lenta y estás ejecutando otros programas, prueba a cerrarlos. Si quieres ejecutar varios programas, considera la posibilidad de aumentar la memoria del equipo. Tener poco espacio en disco también causa problemas de rendimiento. Puedes aumentar el espacio en disco eliminando los archivos temporales de Internet Explorer.

En ocasiones, se producen cambios en la configuración de Internet Explorer que pueden afectar a su funcionamiento. Para solucionarlo, puedes restablecer la configuración predeterminada de Internet Explorer. Una vez que restableces la configuración predeterminada de Internet Explorer, no puedes revertirla, así que, antes de hacerlo, consulta detenidamente las opciones que se van a ver afectadas.

Factores externos que afectan a la velocidad de conexión

Desafortunadamente, hay eventos y situaciones que están fuera de tu control. Incluso con una conexión rápida, puede haber factores externos, como sitios web ocupados o la propagación de virus informáticos, que ralenticen toda la Web. Algunos de los sitios web más populares pueden verse desbordados por el número de usuarios. Por ejemplo, cuando en un anuncio de televisión se menciona un sitio web, es posible que muchas personas intenten visitar el sitio al mismo tiempo. Si el sitio web no está preparado para controlar el tráfico, pueden producirse retrasos.

Si se produce una fuerte propagación de virus informáticos, Internet puede ralentizarse. Muchos virus se propagan a través de equipos que envían cientos o miles de copias del virus. Esto puede afectar considerablemente al rendimiento de Internet. Si quieres saber cuáles son los principales ataques que se están produciendo actualmente, visita la página web del proveedor de tu antivirus o esta página web sobre seguridad en el hogar.

Una congestión local de Internet puede dar lugar a velocidades de conexión más lentas de lo normal. Esos descensos de velocidad se producen cuando muchas personas intentan conectarse a Internet al mismo tiempo y suelen producirse en momentos de máxima actividad, como cuando los estudiantes llegan a casa después del colegio y se conectan a Internet.

Si estás en una red corporativa, el uso global de la red y el servidor proxy puede afectar el rendimiento de Internet. La mayoría de los administradores de redes supervisan el uso de Internet e intentan impedir ciertas acciones de los usuarios, como la descarga de archivos grandes, en las horas de mayor actividad. Si detectas que el acceso a Internet es lento en ocasiones, puedes ponerte en contacto con el administrador de red.

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Id. de artículo: 15091 - Última revisión: 14 sept. 2016 - Revisión: 2

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